Estimados Colegas: en esta oportunidad aprovecho para llegar a ustedes en la edición de este mes de junio de la revista, ya que es la última por la cual nos comunicamos, dado que estamos a fin de gestión de este ciclo que nos llevó cuatro años. El 29 de junio próximo serán las elecciones correspondientes para renovar la totalidad de la Comisión Directiva.

Es por eso que quiero, a través de este medio, no hablar ya de lo que hicimos, sino simplemente pedirles a los profesionales que participen del acto eleccionario, que se interioricen. Fundamentalmente, con cierto grado de reflexión, pero particularmente a los jóvenes, que antes de emitir el voto se interioricen que están votando, por qué están votando y a quien están votando. Que se analice las trayectorias de cada uno de los candidatos. No para defenestrar o hablar mal de alguien, pero si para tener plena seguridad, que quien venga a presentarse como candidato o como futuro directivo, sea una persona que conozca el Colegio Médico, el movimiento, como hacer para llevarlo al mejor puerto. Pero que fundamentalmente se vote a las personas de bien, honorables, honestas. Así podremos evitar volver al pasado. Que si de algo de lo que me jacto, en mis años a cargo de esta presidencia, que me enorgullece, es de haber estado acompañado por excelentes personas. Gente honesta, honorable, gente de trabajo, que lucha todos los días por mejorar la calidad del Colegio Médico, que no es ni más ni menos, que mejorar la capacidad científica y laboral de nuestros profesionales. Hoy la comisión directiva del Colegio Médico tiene un solo objetivo, que es la jerarquización del médico. Si no tenemos ese objetivo en claro, no tendría sentido ser dirigente médico. Pero más allá de la seriedad, está la responsabilidad. Venimos a trabajar y no simplemente a cobrar un sueldo. Que busquemos lo mejor para el socio. Pero fundamentalmente, que ese directivo no le mienta a la gente, no caiga en la demagogia. Porque todo eso, a la larga o a la corta, se pone de manifiesto. Les pido que votemos a los que realmente vienen a trabajar por el médico y no a trabajar por su propio beneficio, buscando un salario o estatus social. Busquemos gente que honre al Colegio Médico, y la mejor manera de hacerlo es trabajar por los profesionales. Trabajar desinteresadamente y no tocar lo que no nos pertenece.

Si ese candidato cumple con todos esos requisitos, hay que votarlo. Así no sea Carlos Fernández. Si sale una persona con esas características, yo les digo que lo voten. Porque eso va a engrandecer la institución.

Pero reflexionemos antes de emitir el voto, veamos a quién va dirigido. Y participemos, porque el Colegio Médico ha crecido mucho en estos últimos 8 años. En socios solamente, pasamos de tener cerca de 1500 a hoy más de 3200, eso es un incremento del 100%. Hemos crecido, también, económicamente, laboralmente, socialmente. También lo hemos hecho en el aspecto asistencial, brindando protección a nuestros adultos mayores. Con los jóvenes en lo laboral también, ya que queremos darle un lugar y ayudarlos a insertarse con la próxima inauguración de nuestro Centro Médico.

No dejemos que todo eso se pierda. No volvamos a la historia de los directivos que vienen a pasear, que no trabajan, que no producen. Porque eso sería volver al pasado, el cual nunca quisiera que se repita.

Y para finalizar, no me queda más que agradecerles por estos 8 años que hemos trabajado codo a codo con nuestra Comisión Directiva, de manera excelente. A los empleados de la institución que tuvieron un comportamiento ejemplar, dando todo su esfuerzo por el Colegio. Agradecer también a los médicos que confiaron en mí y me apoyaron en su momento para que en estos ocho años de mi vida, haya sentido el placer de haber servido a mis pares a través del Colegio Médico.

Si los socios me vuelven a elegir, tengan la plena seguridad que voy a seguir trabajando de la misma manera, como lo hice hasta hoy, pero aún con más ímpetu porque será la última gestión antes de mi retiro. Y si no me eligen, volveré a mi casa, a mi consultorio, el que nunca abandoné y del cual vivo en mi profesión. Pero me iré con el orgullo de saber que hice lo que tenía que hacer y de haber sido honrado, de no tocar lo que no es mío. Habiendo encaminado al Colegio Médico a un destino de grandeza.